domingo, febrero 12, 2017

Out of Stock

Que me saque las fotos más lindas,
Que use un reloj grande,
Que tenga dos títulos,
Auto, amigos y una relación sana con su madre,
Hermanas
Trabajo,
Que haya viajado y aprecie todas las pequeñas cosas,
Que no fume,
Que sepa hacer deporte,
Que sea positivo y curioso,
Que le guste comer y tomar vino pero sepa que es necesario moderarlo,
Inteligente, fiel y respetuoso.
Soltero.

Madame Bovary

Anoche despedimos la soltería de una de mis amigas de la primaria que hoy vive en España.

A la despedida número mil - muchas mujeres cercanas se casaron en estos años - ya conocemos el juego de que la novia adivina las preferencias de su futuro marido.

La semana que está terminan me generó muchas incertidumbres. Anoche contribuyó en mi sensación actual de angustia e indignación de la mañana de hoy. Por eso quise escribir en este blog, que casi cierro tantas veces.  Al abrirlo, recordé, con ternura, cómo me sentí en 2013 cuando terminé alguna más de mis relaciones de noviazgo, como se repite en este momento de mi vida, de nuevo.

De nuevo. Una relación más, más detalles que me voy a olvidar, más energía puesta en otra persona sólo por la diversión de estar en pareja quizás. Es como la pesca recreativa, pero en relaciones. Es como un músculo cuya rutina no quiero dominar.

Anoche, después de 13 años juntos, la novia que se va a casar no pudo adivinar de su broom-to-be ni el libro preferido, ni la película, tampoco el personaje ficticio preferido y menos la persona más detestada. Concedido, pasa. Pero mi angustia se generó en que, sabiendo las respuestas, no supo entender quiénes eran Marcel Proust y En Busca del Tiempo Perdido; o Los Royal Tenembaum, tampoco Madame Bovary y mucho menos Monseñor Escribá de Balaguer; respectivamente.

Este entonces es el nexo perfecto con mi momento de vida.

¿De qué hablan? ¿qué rol tiene una mujer en una relación duradera que termina en matrimonio si no comparten gustos, pulsiones, intereses, pasiones y conexiones intelectuales? ¿Cómo pueden estar juntos? ¿Cómo puede ser importante eso para él y ella no tener idea? ¿Cómo la respeta? ¿Qué expertise tiene ella de sí misma como para no aburrirse con lo superficial de la vida? ¿No les gusta aprender del otro?

Así que no, no tengo idea si alguna vez voy a ceder por alguien que no respete. En el fondo, eso es lo que siempre genera que deje de querer practicar una relación.Casi en mis treinta, me incomoda mucho la autoridad, y mucho menos si no tiene todo mi respeto.

domingo, febrero 02, 2014

Desde Laprida

Con Jn ya sabemos el efecto que nos generan las mañanas. Son el día después, son la resaca de todo lo que dio la noche, son el buscar fuerzas y motivos para empezar el día cuando no todo lo que te gustaría que fuera es. Jn y yo ya somos inseparables confidentes de sensaciones, vivencias, verborragias, emociones, y humillaciones del minuto a minuto.

Jn y yo medimos nuestros tiempos, anticipamos reacciones, somos brutalmente honestos y somos oyentes incondicionales.

No sé ni hace cuántos años tuve mi último amigo así. Muy probablemente sea el tipo de compañía constante que pensé que se dejaba atrás en la adolescencia y desaparecía en la adultez, como recordatorio de que estás solo ante y para todo. Una se olvida a veces de que, en realidad, las cosas pueden ser tanto más fácil.

De esas veces en que a uno le vuelve a caer simpático el uruguayo que dice:
12 segundos de oscuridadpara que se vea desde alta marde poco le sirve al naveganteque no sepa esperar.

lunes, mayo 06, 2013

¿Qué sopá?

Una de las más grande bendiciones que me dio el mundo, ha sido la posibilidad de viajar bastante.

Es así, que puedo saber que un sábado en Panamá City, significa que todas las mujeres salen a la calle en ruleros y tintura, y que en Caracas, se vota con tinta y la huella dactilar del dedo meñique.


domingo, abril 21, 2013

Worry do.

No es que no sepa enamorarme, es que quizás lo haya estado tantas veces que ya no sepa si alguna vez lo estuve, o si no lo estoy ahora incluso. Creo que debe ser algo así como lo que creemos que es un parto para Maru Botana, quien seguramente a esta altura de su prole le resulte posible parir con el esfuerzo de un tosido.

En este mañana de belleza inmensa, buscaba mi carpeta de apuntes de fotografía y encontré un libro dedicado que me regalaron en mi más tierna adolescencia. "Te amo y no puedo ni quiero dejar de hacerlo", expresaba.

Adivinen qué pasó...

Antes de eso me dijeron "¿sos consciente de que soy exactamente 9 meses más grande que vos? claramente fuiste hecha a medida para mí una vez que nací". Adivinen de nuevo.

Y de eso, mucho y muchas veces más, de modo que un poquito de privacidad me guardo para mí misma.

Y, oh, el cinismo de luego.
Después de romper corazones y que te lo rompan a vos, después de defraudar y ser defraudada, ¿cómo podés evitar el cinismo? ¿cómo podés fingir que no conocés los instintos de las personas? ¿cómo podés hacer de cuenta de que no te conocés ni un poco a vos misma?

El problema no es la falta de compromiso, sino que lo es el sobrecompromiso que te lleva a intentarlo muchas muchas veces con un sinfín de perfiles distintos. ¿Qué tan necesario es conocer el mundo cogiendo? ¿Qué te habilita para tener un noviazgo más? Un poco Sabina, un poco Tomás, otro poco Clementine Kruczynski.

¿Cómo sabés cuando parar? ¿Cómo se acuerda uno de cómo era estar enamorado sin miedo? ¿Cómo se permite uno enamorarse sin perderse a sí mismo?

¿Cómo se ama sin sentir que cargás un lastre?

Por todo esto, yo estoy un poco preocupada, la verdad.

viernes, enero 25, 2013

Ticket to Ride

Le miré a la cara y lo examiné pero realmente, no era -él- quien me interesaba, sino la situación de viajar en el tren temprano a la mañana con tu pareja sentados. Ella, un poco fea, la mitad del tamaño de él y recostada durmiendo sobre el hombro de su hombre. Sí, yo los miré pero él me miró a mí fijo sin bajar la mirada. Puede que le llamara la atención que alguien viera a las personas a la cara en pleno vagón de tren repleto de gente, tal vez porque justo hoy me había soltado el pelo que se ve largo, ondulado y rubio y eso me proyectó distinta, o porque le dio lástima que fuera un poco gorda, no sé.


Ella abrió los ojos desganada, le mostró su celular y él apenas miró. Mirar por la ventana, escuchar música y mirarme eran menos rutinario que mostrarse feliz o interesado en que ella estuviera durmiendo sobre su hombro. 
Yo pensé en que en su lugar me gustaría que me tuvieran más en cuenta, con algún viso de contemplación incluso, y en cómo él me miraba a pesar de estar con su novia, y en cómo yo he sido esa novia que no era para nadie un obstáculo. 

Volví a esa mesa donde cenábamos juntos mientras él se escribía con alguna otra -casi cualquier otra-. La mesa, mi casa, su casa, el teatro, el auto, todos lados y en cualquier momento.
Seguí mirando por la misma ventana rumbo a Retiro por donde miraba ese novio oidor de música con novia y seguí retrocediendo a alguna otra noche. No puedo ubicar del todo cuándo fue, pero mi recuerdo sólo concibe que hiciera mucho frío porque así me sentía yo. Dentro de las varias veces que fantaseé con escribir mi autobiografía, nunca se me había ocurrido por donde empezaría el primer capítulo, pero creo que esa escena sería interesante.

Volviendo entonces: sillón, Gran Buenos Aires y noche. 
-Si me voy a mi casa, me quedo dormida manejando y me muero. Además es de noche...todo bien, pero me quedo durmiendo en el auto y mañana a la mañana me voy. Está todo bien.
-¿Cómo te vas a quedar en el auto? Hace frío (creo que lo hacía, o lo estoy inventando ahora si no) y además es peligroso. Quedate durmiendo en el sillón y cuando amanece te vas.
La conversación siguió en picada con referencias a relaciones pasadas, noches dormidas en esa misma casa y propuestas pasadas muchísimo más lógicas que la opción a mí formulada: quedarme durmiendo sola en el living en la casa de su familia en el sillón; eso hasta que salga el primer rayo habilitante de que yo me fuera a mí casa, para no incomodar a los demás, porque ¿qué lugar con más tráfico en una casa que el living? No hay. No pasó mucho más, se ve que lloré por la conversación y noté cuál estaba siendo mi lugar en su mundo: ninguno. En su momento, había sido un instante decisivo. Qué amor esa yo, mi vida yo de entonces, mal.
Es por momentos como ese es que fantaseo con mi autobiografía, por las ridiculeces y faltas de consideración que he vivido, y para disculparme por las que yo misma he generado. Pero vamos, también por egocentrismo.

Ya casi llegando a Retiro, le deseé mentalmente a esa chica una mayor felicidad de la visible, y me reté a mí misma porque realmente no soy nadie para juzgar ni conozco los pormenores de ninguna situación. 

A principios de esta semana me llamaron cínica en el trabajo. La primera vez que me dijeron cínica fue algo así como a los 13 años en la clase de History en el colegio. Gran profesora, gran mujer. 
Es por cosas así, perdonen susanitas.

lunes, diciembre 24, 2012

Golden Circle


Dejo acá uno de los inputs más interesantes del año: 
Pensar el Por Qué. Luego el como, finalmente el qué. 
y NO al revés.