sábado, diciembre 29, 2007

yet Parade

(…) En cambio con cada año creció el grado de conciencia sobre todo. Es con respecto al mundo, a la política, a los hombres, a las mujeres, a la vida académica, a la sexualidad, a los amigos, a los adultos, a los padres, a los adolescentes, a las relaciones humanas, a las relaciones divinas, a lo convencionalmente “normal” y su fusión con lo objetivamente indeseable. Con habitualidad se alcanza cierto éxito, aunque parcial, en la propia opinión sobre el papel que se ocupa, esto te salva del melodrama que puede ser propio de la edad, o quizás de la propia existencia que naturalmente siempre busca algo mejor. Este ‘éxito parcial’ posiblemente configure cierto conformismo, a su vez. Así vivís, y avanzás aunque sea de a ¼ de paso después de haber retrocedido tres. Todo esto es tolerable. Lo jodido es encontrarse frente a un hecho, un lugar, una persona, un día, que retrata el hoy por medio de contraste, mostrándote como muchas de tus faltas se condensan y producen esa sensación de vacío, que de a poco configuró la visión trágica de tu vida. Caminar, dormir, comer, engordar, creer, hacer, omitir, decir, todo bajo el manto de una insatisfacción personal reinante.

3 comentarios:

Lolix dijo...

Qué feíto cuando te encontrás con algún compañero/a de la escuela primaria (en mi caso vale también secundaria, yo egresé hace 17 años) y te das cuenta de que hace esfuerzos por mostrarte "todo lo divino/a que es y qué bien le va". Qué feo...

Pau - NSYSV dijo...

Ups... no sé que decirte... El contraste con otras personas, con otras realidades, nos hace sentir mejor o peor, pero eso siempre es así... El tema es no dejarnos engañar... El pasto del vecino siempre es más verde que el nuestro, no?

Noa dijo...

A todos los efectos la gente que no vemos mucho tiempo no existe.

Saludarse es ridícula casi, si esa imagen nuestra murio y probablemente la suya también.

A todos los efectos somos dos desconocidos con un dejo melancólico similar a un deja vu de habermos cruzado antes.