viernes, octubre 02, 2009

Scissor Sisters

Creo que no se merecían agonizar como estaban agonizando. Sufrían desenfrenadas sin posibles perspectivas de éxito. Se secaban en segundos para retratar sus irregularidades de abiertas.
¿Sería ese el precio del pelo largo? ¿Valía la pena esa desnutrición palmaria?
Cuando estudiás, te parece mucho más interesante empatizar con tus puntas florecidas que con el acreedor quirografario, el asegurado y el laboral dentro de un proceso de concurso preventivo.

Tijera en mano, conmemorás aquella oportunidad a los 8 años.
Parece que mamá no te llevaba a la peluquería ese mismísimo día y vos eras impaciente y un poco caprichosa, se ve. Tu pelo sería cortado a como diera lugar, por supuesto. Poco importaba que agarraras todo tu manojo de pelo con una sola mano por arriba de tu hombro derecho y con tu mano izquierda cortaras derecho tu pelo rubio clarito. Eso sí, el rebajado diagonal quedó marcado divino, oh sí.
Cómo habrías de quejarte después cuando mamá te emparejó la diagonalidad capilar al mejor estilo melenita de Colón...

No, nada de eso hoy, apenas algún centímetro menos de puntas muertas aquí y allá, un recuerdo de la infancia, la admiración por la tenacidad y mucho menos tiempo separándote de tu examen.

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