martes, abril 12, 2011

Les love sluts*

Esta es una de mis etapas de mujer renacentista (wannabe). Se trata de pánico de especializar y ganas de actualizar, estímulos y contra-estímulos de aburrimiento y mambitos mentales... Como sea, volvió el francés, y a eso iba todo esto.

Ahora lo miro con otros ojos que cuando me lo imponían en el colegio. Ahora lo elijo yo, depende de mí. La que se atrasó mucho en nivel fui yo y la que quiere ser grosa at it ahora, soy yo.

Dentro de mi ignorancia del idioma, hay algunas cosas que me cuesta más concebir e interiorizar. Fueron mis primeras sensaciones al entrar en contacto con francés en el colegio y se grabaron en mí hasta hoy.

La que primero me chocó fue lo rudimentario de la forma de denominar números. Por ejemplo, setenta y cinco es "soixante quinze" (60+15) y ochenta es "quatre-vingt" (4*20). Siempre me pareció poco serio y muy básico.

Aclaro que lo segundo que no me cierra puede ser neutralizado (eventualmente) con mayor conocimiento. Es lo siguiente, en francés, se desdibuja la línea entre gustar y amar.
En castellano hay un abismo (a-bis-mo) entre gustar, querer y amar. En inglés cuesta un poco más, cómo decís "te quiero" sin pasar a un "te amo" de los de I love you? Yo siempre supuse que "I care about you". Esta solución, que me deja deseando otra más concisa, me hace revalorizar el castellano por el contraste.

Y en francés... todo es amar.
Si me gusta, j'aime (o si me gustás je vous aime) ; si te quiero, je t'aime y si te amo, claro, je t'aime, también.
Ocasionalmente, podés adorar en lugar de amar. Creo que adorar, en el mundo francés, es un poco más que amar.
Los noviazgos en Francia deben ser más fáciles.

Es así, que en la primera clase de francés y por qué venís y cómo te llamás, media clase dijo "parce que j'aime la langue". Yo puedo ser un poco abúlica, pero no será mucho? (Yo, para variar, llegué tarde así que sólo dije mi nombre y no hubo tiempo para más).

Para que no se queden con las ganas de comentarios fáciles, lo digo: debe ser por eso que el francés es la lengua del amor.

1 comentario:

¨ce_ dijo...

Así como (dicen) los esquimales tienen veinte tipos de "blanco", a los que hablamos castellano nos puede gustar algo o alguien, podemos amarlo, adorarlo, quererlo, apreciarlo, admirarlo, desearlo y mil cosas más; todas parecidas pero no iguales. Yo creo que por eso en el castellano hay más fuego que en el inglés, donde no tenés tantos matices.
Me gusta el contraste inglés/francés. Como que los gringos se ponen canutos a la hora del love, y los franceses se copan en aimant todo. Enfrancesémonos!