domingo, octubre 30, 2011

EAT it

Ha podido entreverse que a la editora de este blog le parece genial la gastronomía.

Valoro a la gente que disfruta comer, que puede llegar a compenetrarse con un sabor y que es capaz de disfrutar con el paladar. No da todo igual. No son fungibles los sabores ni los maridajes ni cómo se combinen, no se hace a la marchanta.

Si tienen el privilegio de ser una de esas personas que alguna vez un plato le gustó tanto como para que se le grabara a fuego, y ahora mismo con sólo recordar el que más te gustó entiendas lo que es "que se te haga agua la boca", me parece que son un poco más humanos y confiables que los demás.

Por esto, no condeno, ni por asomo, a los epicureos y edonistas por su foco en los placeres. Hay algo en la sensibilidad de los sabores, digo... hay una sensibilidad en quien disfruta, desgaja y distingue los matices de lo que come y elige comer, que lo eleva como ser humano y lo distingue de los animales.

Es cierto, también, que de lo antedicho pueden emanar al menos dos problemas, que podrán o no ser tratados en otro momento: los arrogantes y la gordura.


(nota para lo posteridad para mí: este post se encontraba en borrador desde el 12/04/11 a las 21.42hs. Yo me entiendo)

No hay comentarios.: