viernes, julio 06, 2012

Muito cedo

Hoy me desperté a las 6.40 de la mañana para caminar con Vitali por nuestras cercanías.

Pasamos por la rotura del muro del parque, que él llama "the secret way", y entramos a la zona del Lotus Temple. Caminamos en el fresco de la mañana de Delhi. La casi-madrugada casi-ventosa de mi barrio no llegaba a entrarme entera por los ojos, ni por la piel, ni por la nariz
.
Por el gusto sí: El gusto del agua mineral de la botella de un litro con etiqueta y tapa verde que siempre cuesta 15 rupias y que Vitali había cargado todo el camino para compartir, y que estaba a total temperatura ambiente. Caliente, como cada día acá.
Aunque tampoco tanto.

No tan caliente como cada indio pobre, y por eso más oscuro, que ve mujeres blancas en la calle y la viola con la mirada. No pasó más.

El ruso y yo caminamos gozando su humor muy políticamente incorrecto pero casi inimputable, por la rugosidad básica de su inglés.

Punjabis de turbante corriendo y haciendo sentadillas. Mujeres bengolis vendiendo en el mercado que acabo de descubrir en la estación de Nehru Place, donde no entiendo cómo pueden estar despiertos desde tan temprano, si yo apenas dormí 5 horas.

Todavía es temprano para desearlo, pero realmente no quiero volver.

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