viernes, agosto 24, 2012

the world is your oyster

Si un día tengo hijos..

no los voy a dejar ver películas y voy a moderar los libros que lean.
Es todo puramente práctico para mi psiquis el día de mañana.

Después van a querer viajar, acostarse con medio continente en busca del amor verdadero, o sólo, como Tomás, conocer esa porción especial de cada ser humano.
Promiscuidad ecléctica, o quién dice qué y echar semillas por ahí sin saber cuál germinará en futuro. No, sólo la experiencia.

Estar lejos, trabajar de lo que sea en cualquier lado. Sentir asfixia cuando el mundo es un lugar tan vasto inalcanzable que jamás vas a poder alcanzar.
Van a enloquecer con el fugit tempus, el ubi sunt, el carpe diem y dejar de lado el stoppel.... Cada vez dejar más de lado el stoppel.
Van a notar como, justamente, en todos esos lugares hay eterna libertad, donde no te sigue nada más que la esencia.
Menos Teresa y más Sabina.

No los voy a dejar escuchar al uruguayo Jorge Drexler que se siente tan argentino, ni familiarizarse con ese todo se transforma, ni esa interconexión globalizada*, que cada vez más van a sentir que entienden.

Tampoco voy a querer que cante "lo que importa en verdad son los 12 segundos de oscuridad" cuando esté amando a un hombre con hijos desde el faro situado en el punto más austral de todo el continente africano, que fue colonia de Holanda y de Portugal. Y este último, que está al lado de España, que por un par de años fue sinónimo de celos, por la colorada que estaba enamorado de México y de tu Argentina.

Podría también vedarles el acceso a internet, y así le evitaría tantas cosas, casi que la vida misma.
Les evitaría el conurbano al oeste, al sur, y también la bajada de independencia de la 25 de mayo, Caballito y el Belgrano comercial.

Les evitaría India, Marruecos, Londres y Egipto, por ejemplo.

No se habrían entusiasmado con el ISEN y no lo querrían con tanta tanta fuerza que no puedan imaginarse haciendo ninguna otra cosa en el mundo.

Un poco por esto, creo que no voy a tener hijos, o porque, por ahora, tu idea de ser una madre soltera no me encantó.

*Disneylandia - Jorge Drexler.-
Hijo de inmigrantes rusos casado en Argentina con una pintora judía, se casa por segunda vez con una princesa africana en Méjico.
Música hindú contrabandeada por gitanos polacos se vuelve un éxito en el interior de Bolivia.
Cebras africanas y canguros australianos en el zoológico de Londres.
Momias egipcias y artefactos incas en el Museo de Nueva York.
Linternas japonesas y chicles americanos en los bazares coreanos de San Pablo.
Imágenes de un volcán en Filipinas salen en la red de televisión de Mozambique.

Armenios naturalizados en Chile buscan a sus familiares en Etiopía.
Casas prefabricadas canadienses hechas con madera colombiana.
Multinacionales japonesas instalan empresas en Hong-Kong y producen con materia prima brasilera para competir en el mercado americano.
Literatura griega adaptada para niños chinos de la Comunidad Europea.
Relojes suizos falsificados en Paraguay vendidos por camellos en el barrio mejicano de Los Ángeles.
Turista francesa fotografiada semidesnuda con su novio árabe en el barrio de Chueca.

Pilas americanas alimentan electrodomésticos ingleses en Nueva Guinea.
Gasolina árabe alimenta automóviles americanos en África del Sur.
Pizza italiana alimenta italianos en Italia.
Niños iraquíes huídos de la guerra no obtienen visa en el consulado americano de Egipto para entrar en Disneylandia.

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